Si pudiera navegar con un barquito por el espectro sonoro que mueve mi alma, creo que el viaje sería algo parecido a esto. Os llevaría a la playa virgen de arena blanca donde escuché a un hombre griego tocar el sitar. A veces tendríamos que echar el ancla al mar y atravesar lugares rocosos y oscuros buceando. Pasaríamos un poquito de miedo, pero hambre seguro que no. Compartiríamos el pan, el vino y la sal, con paradas técnicas para admirar las estrellas. Otras veces nos quedaríamos atrapadas en una tormenta, hasta alcanzar los acantilados. Escucharíamos a nuestras primas las sirenas cantar. Estoy segura de que merecería la pena, porque en esos lugares donde ellas viven, crecen plantas salvajes que guardan sabiduría muy antigua. Y, en las noches en que se baila… se baila para la luna.
CruhdaMúsicaProgramaSonia Fernández PanSonido




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